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lunes, 28 de noviembre de 2011

Flor nueva de romances viejos...


Romance del enamorado y la muerte*
*(Lee el poema y escucha el audio)



UN sueño soñaba anoche, soñito del alma mía,
soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora muy blanca, muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor? ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas, ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante: soy la Muerte, Dios me envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día!
—Un día no puede ser, una hora tienes de vida.

Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía;
ya se va para la calle, en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, Blanca, ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir, si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue a palacio, mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida;
la Muerte me anda buscando, junto a ti, vida sería.
—Vete bajo mi ventana donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda para que subas arriba,
y si el hilo no alcanzare, mis trenzas añadiría.

Se rompió el cordón de seda; la muerte que ahí venía:
—Vamos, el enamorado, que la hora ya es cumplida.




NUEVAMENTE, recurro al Romancero español de donde extraigo este poema. La interpretación musicalizada y cantada del mismo corre a cargo del artista chileno, ya fallecido, Víctor Jara (en mi opinión: el mejor intérprete de este tema). He escuchado, también, la versión del trovador mexicano Oscar Chávez y la del folclorista español Joaquín Díaz (y otras)... Éste último, por cierto (Joaquín Díaz), magnífico intérprete de muchos de los poemas del Romancero y gran conocedor del mismo; pero, sin duda, en esta versión, es el cantautor chileno el que se lleva la palma.

(Nota bene: he estado algo ocupado por motivos de trabajo y no he podido subir publicaciones personales, más tarde arreglaré eso. Quede este romance...)



  
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viernes, 28 de octubre de 2011

Amor eterno más allá de la muerte...


Romance del Conde Olinos*
*(Escucha el audio y lee el poema.)


DEL bellísimo Romancero español, recopilado por Menéndez Pidal, extraigo éste que es uno de los más populares; el título que se sobrepone a la imagen da buena cuenta de su temática... La magnífica interpretación cantada del mismo corre a cargo de José Negrete, la versión fue recuperada por el folclorista Joaquín Díaz... Nada que pueda yo decir le agrega gracia y encanto a este poema compuesto para ser cantado que nos trae a la memoria el recuerdo y el arte de los antiguos juglares. Que lo disfruten.




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MADRUGABA el Conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe,
canta un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar:

«Bebe, mi caballo, bebe,
Dios te me libre del mal,
de la furia de los vientos
y de las olas del mar.»

La reina lo estaba oyendo
desde su palacio real:
—Mira, hija, como canta
la sirenita del mar.

—No es la sirenita, madre,
que esa tiene otro cantar,
que es la voz del Conde Olinos
que por mí penando está.

—Si es la voz del Conde Olinos,
yo lo mandaré matar
que para casar contigo
le falta la sangre real.

—No lo mande matar, madre,
no lo mande usted matar,
que si mata al Conde Olinos,
a mí la muerte me da.

Guardias mandaba la reina
al Conde Olinos matar,
él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar.

A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de condes,
cuatro pasos más atrás.

De ella nació un rosal blanco;
de él nació un espino albar:
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.

La reina, llena de envidia,
a ambos los mandó arrancar:
el zagal que los cortaba
no dejaba de llorar.

De ella naciera una garza,
de él, un fuerte gavilán:
juntos se van por el cielo,
juntos se van a posar.

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