Mis escritos, mis dibujos, mis fotografías; autores y textos que me gustan; algo de música y videos... aquí en mi página. (Si deseas acceder a la mayor biblioteca virtual existente en español, pincha en el enlace que aparece más abajo.)
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía mexicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía mexicana. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de octubre de 2010

Amores prohibidos: el incesto...


Romance de Delgadina*
*(Lee el poema y escucha el audio.)


DELGADINA se paseaba
de la sala a la cocina,
con su vestido de seda
que a su cuerpo le ilumina.

—¡Levántate, Delgadina,
ponte tus naguas de seda!,
por que nos vamos a misa
a la ciudad de Morelia.

Luego que salió de misa,
su papá le platicaba:
«Delgadina, hijita mía,
yo te quiero para dama.»

—¡No permita Dios del cielo,
ni la reina soberana!,
que es ofensa para Dios
y traición para mi mama.

—Júntense los once criados,
encierren a Delgadina;
remachen bien los candados,
que no se oiga voz ladina.

—Papacito de mi vida,
tu castigo estoy sufriendo,
regalame un vaso de agua
que de sed me estoy muriendo.

—Júntense los once criados,
llevenle agua a Delgadina,
en vaso sobredorado,
vaso de cristal de China.

Cuando le llevaron l'agua,
Delgadina estaba muerta,
tenía sus brazos cruzados,
tenía su boquita abierta.

La cama de Delgadina
de ángeles esta rodeada;
la cama del rey su padre,
de demonios apretada.

Ya con esta me despido,
tengo una cita en la esquina,
aquí se acaban cantando
versos de la Delgadina.


(Versión mexicana del romance tradicional español, s. XX)






__________
Nota: Este romance, como queda indicado, proviene de otras versiones  mucho más antiguas; tan antiguas, que ya los soldados de Hernán Cortés entonaban algunas de ellas. Dichas versiones de origen ibérico pueden, al parecer, rastrearse hasta fines del medievo y cabe discutir si son, a su vez, de origen judío o árabe. En cualquier caso, existen variantes del mismo en Marruecos, llevadas o bien por los sefarditas (o judíos españoles, si se prefiere), tras su expulsión por los Reyes Católicos, o bien por los moriscos. También en Turquía las hay en idioma ladino (es decir, en la lengua de los judeo-españoles)... La versión que aquí presento, transcrita, acompañada de audio y video, se escucha a ritmo  de polka*.
*La polka (de origen polaco), llegada a México con la inmigración alemana, no difería  mucho en esencia de los ritmos españoles en boga , de ahí su rápida aceptación. Hoy día sigue vigente, sobre todo, en los territorios del norte del país.
Imagen: Alejandro Rangel Hidalgo, pintor colimense.


lunes, 7 de junio de 2010

Poesía modernista


Para entonces


Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo;
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz, triste, retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira:
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona;
cuando la vida nos dice aún: «Soy tuya»,
aunque sepamos bien que nos traiciona.


MANUEL GUTIÉRREZ NÁJERA




MANUEL Gutiérrez Nájera, el duque Job, nació y vivió en la ciudad de México. Es, sin lugar a dudas, una de las figuras más representativas del modernismo hispanoamericano. Poeta exquisito, cultivó también la prosa y la crónica periodística. Actividad, esta última, que nunca hubo de satisfacerle del todo: ya que consideraba que escribir para los periódicos era, en sus propias palabras, arrojar su espíritu a la basura. Dandi y hombre bueno, tomó para sí el seudónimo de El duque Job, prototipo de un aristócrata a quien le suceden toda clase de desgracias (en clara alusión al Job bíblico). Tal como lo expresara en «Para entonces», uno de sus poemas más célebres, Manuel Gutiérrez Nájera  falleció cuando aún no alcanzaba los treinta y seis años de edad... De él es esta otra pequeña perla:


 

En un cromo


Niña de la blanca enagua
que miras correr el agua
y deshojas una flor,
más rápido que esas ondas
niña de las trenzas blondas,
 pasa cantando el amor.

Ya me dirás, si eres franca,
niña de la enagua blanca
que la dicha es el amor;
mas yo haré que te convenzas,
niña de las rubias trenzas,
de que olvidar es mejor.

 

Seguidores