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jueves, 14 de abril de 2011

La pluma: Thomas Mann


La muerte en Venecia
(Der tod in Venendig)


HOY cayó en mis manos ésta novela (del escritor  alemán, nacionalizado estadounidense y premio Nobel de literatura [de 1929], Thomas Mann)... La había leído con anterioridad y, alguna vez, vi la película homónima: un clásico del cine mundial, del realizador italiano Luchino Visconti... La verdad es que no soy afecto a esta clase de temas; y, sin embargo, tanto la novela como la película son magistrales. De la película, lo mejor que puede decirse es que no desmerece, en absoluto, de la novela; y de ésta que está considerada (y con sobradas razones para ello) como una de las más grandes de la literatura universal (y para muchos críticos, como la mejor novela de su autor... Opinión que comparto).

De Mann leí,  primeramente, un volumen de cuentos  titulado: De la estirpe de Odín (de donde recuerdo, más o menos vivamente, la historia de un incesto entre hermano y hermana); luego leí La muerte en Venecia, seguida de Las Tablas de la Ley (novela también muy corta —lo mismo que la precedente— que trata de la historia de Moisés); no pude terminar de leer  Los Buddenbroks (crónica de la ascensión y declive de una familia burguesa en la Alemania del siglo XIX) por razones que no viene al caso enumerar; en vano me aburrí intentando leer La Montaña Mágica (que es la historia de la vida en un sanatorio para enfermos de tuberculosis) y , por último, leí La engañada (historia de una mujer que se enamora del maestro de su hijo)... 


Björn Andresen como Tadzio,
en la fotografía superior: Dirk Bogarde
Pero... ¿y de que trata La muerte en Venecia?...  Gustav von Aschenbach —que tal es el nombre del protagonista— es un escritor. Recientemente, le ha sido otorgado un título nobiliario: se trata de una celebridad europea. Vive solo, es viudo y tiene una hija que ya se ha casado... Un día, decide emprender un viaje a Venecia. Allí conoce a Tadzio, un adolescente polaco. Para su sorpresa, Aschenbach se enamora perdidamente de él. A las vagas y débiles inquietudes que le presenta este hecho inusual, opone toda suerte de consideraciones de índole filosófica, espiritual y estética: el amor griego; Sócrates y Fedón se presentan en su mente. Tadzio, quien advierte de manera un tanto inconsciente, el interés de su adorador, parece no incomodarse; antes bien, lo mira con curiosa aceptación... El fervoroso interés del hombre maduro (llegado ya a la cincuentena) por el muchacho (de escasos catorce años) nunca rebasa el nivel de sensibilidad platónica, teniendo como escenario de fondo a la decadente Ciudad de los canales infestada por una epidemia de cólera. Ya dicho padecimiento, propio del verano, ha comenzado a cobrar víctimas; las autoridades, temerosas de ahuyentar al turismo, persisten en ocultar la dimensión real del problema. El escritor, que termina por encontrarse un sí es no es al tanto del asunto, ante el temor de dejar de ver a Tadzio decide permanecer en el hotel en donde ambos se hallan hasta que éste se halla marchado; sabiendo que no podrá vivir más al apartarse del adolescente... (Hasta aquí la novela: omito el final, al detalle, intencionadamente.... En la película, el protagonista es un músico [si bien Visconti respetó, íntegramente, todo lo demás]; la música de Mahler constituye la banda sonora. Particularmente, el adagietto de la quinta sinfonía del compositor —fluyendo a lo largo de todo el filme—  constituye el principal motivo.)


Mahler en su juventud
Sea pues; ahora hablaré de Mahler... Ya que Thomas Mann confesó, una vez, haberse inspirado en la figura de este músico (bohemio-austriaco, pero de origen judío) para la creación de su personaje. Si bien hay que decir —desde ya— que Mahler jamás desarrolló inclinaciones homoeróticas...

Veamos lo siguiente:

... Mahler era Gustav Mahler. Aschenbach es Gustav von Aschenbach; ambos son genios y artistas.

... Mahler siempre se sintió extranjero: según declaración propia, era «bohemio entre los austriacos, austriaco ante los alemanes y judío ante el mundo Esta condición lo apartaba del resto. (Bohemia —hoy parte de la República Checa— pertenecía, en aquel entonces, al Imperio de los Habsburgo...)

Continúo:

... Gustav von Aschenbach es ciudadano alemán, pero lleva en sus venas, por parte de madre, sangre gitana. La madre del escritor, por cierto, es hija de un director de orquesta nacido en Bohemia. Dice Mann, en su novela, que ha sido la sangre materna, precisamente, la que ha determinado la naturaleza artística de Aschenbach, quien por el lado paterno desciende de probos y honrados funcionarios germánicos al servicio de Dios y el rey...

Sigamos:

... Mahler tuvo un matrimonio infeliz (con Alma Schindler) y sufrió la muerte de una hija. Su precaria relación con su mujer lo llevó a tratarse brevemente con Sigmund Freud (quien lo describió como un neurótico obsesivo).

... Gustav von Aschenbach —de quien sus amistades coinciden, ha vivido siempre bajo tensión— es un hombre que ha enviudado (tras haber tenido un muy breve periodo de dicha con su mujer)... Tiene una hija casada con la que no mantiene ningún contacto... (En la película, en donde Visconti —siguiendo, parcialmente, la confesión de Thomas Mann— prefirió hacer del protagonista un músico, Aschenbach ha perdido a su mujer y a su hija; suele llevar, consigo, los retratos de ambas. En una escena, particularmente emotiva [para mí, al menos], besa el retrato de su hija muerta.)

Al llegar a este punto todos estos datos, ya enumerados, parecen compartir extraños paralelismos; sin embargo, veamos estos otros:

... Thomas Mann, quien se tenía a no dudarlo por un genio (y de hecho lo era), nació en la ciudad de Lübeck, de padre alemán y madre brasileña (por parte de madre, el escritor tenía sangre alemana, portuguesa e india); no poseía, ciertamente, aspecto extranjero (... lo cual sí es una de las características de Aschenbach en la novela), pero atribuía los rasgos ardientes, sensuales y desordenados de su personalidad a la herencia materna (especialmente a su sangre latina e india).

El escritor Thomas Mann

... Al igual que el protagonista de su obra maestra, la familia paterna  de Thomas Mann, pertenecía a la alta burguesía: el padre era un próspero comerciante de granos, la madre era hija de hacendados... Thomas Mann, por su parte, se casó con una judía perteneciente a un círculo aún más elevado que el suyo (por lo menos, culturalmente)...  Como Aschenbach, siempre mostró un exterior impecable, sobrio y severo, pero, bullendo en su interior, había un pozo de monstruos.

... Sí volvemos con Mahler, la descripción física del personaje (del literato alemán) casa totalmente con la figura del músico (ya que parece haber sido descrito tomando en cuenta la imagen del compositor... Esto puede comprobarlo cualquiera que lea el libro y mire una fotografía del artista); otro punto de contacto entre ambos, el compositor y el personaje ficcional, es que tanto uno como otro mueren llegados a la cincuentena, encontrándose en la cima de su trabajo creativo. (Mann, a diferencia, murió bien cumplidos los ochenta años.)

... MÁS, hay que regresar, con todo, a una cosa que es fundamental: Mahler no era invertido. Mann,  a pesar de su exterior de respetabilidad burguesa y de su matrimonio (que le dio incluso, varios hijos), vio  a menudo su vida signada por inclinaciones de esa índole.

... Además, se sabe (recientemente se supo, al ser recuperados unos de sus diarios) que en el curso de un viaje a Venecia (en compañía de su esposa), Mann se enamoró locamente de un niño polaco (que contaba con apenas once años); saque, entonces el lector, sus propias conclusiones.


Continuará...*


El adagietto de la 5ta. sinfonía de Mahler: «leitmotiv» de la película


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*Siguiendo un orden rigurosamente estricto, la continuación de esta publicación aparecerá el 14 de  mayo en la sección La lente, en donde hablaré de la cinta inspirada en el libro.


2 comentarios:

  1. Espero con ansias la segunda entrega. Yo he visto la película, aunque no he leído el libro, quizá se debe a que tengo prejuicios contra Mann debido a su actuación contra el Tercer Reich, incluyendo su apoyo a las primeras versiones propagandísticas del "Holocausto" y otras "lindezas", pero sin duda era buen literato. Un abrazo amigo, Héctor Magno.

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  2. Lamento la tardanza en responder... Sí, era buen literato. Curiosamente, aplaudió en un inicio las políticas nacionalistas de Alemania. (Parece ser que el viraje en su postura se debió al influjo de su hijo: Klaus Mann...) Tras su salida de Alemania su obra fue prohibida (e incluso quemada); se consideraba, y quizá no sin razón, que socavaba la moralidad germana... Por otro lado, antes de abandonar su patria, sí es cierto que cuestiono y atacó las disposiciones del régimen; así, por ejemplo, dijo (con respecto a la decisión de no permitir a los judíos servir en el ejercito), palabras más palabras menos: los judíos son quienes dirigen todo en este país, incluida la milicia; los alemanes son estúpidos e incompetentes... Se comprende pues, que fuera poco grato…

    Como sea su obra es notable.

    Un abrazo.

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